Amor maldito a Non Servium

Soy una de esas personas que ha vivido su juventud con Non Servium de banda sonora en todos los lugares que frecuentaba y nunca llegué a apreciarles hasta hace bien poco. Más bien, digamos que ese aprecio ha sido intermitente. En un principio, la fuerza del mensaje y la política sin censuras me cautivó de la misma manera que el nuevo género musical que estaba descubriendo: el Oi!. Pero una montaña rusa de sensaciones ha posicionado fuertemente a este grupo en mi cabeza.

Egoístamente espero, que como las separaciones de Extremoduro (estuve en varios conciertos de despedida de los extremeños), este sea un paréntesis para después continuar la carrera, además con expectación. Creo que esto de la separación «indefinida» es un sistema acertado para no agotar el producto, para evaluar tu posicionamiento en cuanto a las demás bandas del género y un buen apaño para tomarte unas vacaciones que si después apetece, retomas el curro sin dar muchas explicaciones.  

La banda de Móstoles nació en el 99 pero fue en 2007 con “El imperio del mal” cuando empecé a descubrir el Oi! gracias a ellos y todo lo que significaba. Letras como la de “Todos al suelo” (El Imperio del Mal (2007)) o incluso de discos anteriores como “Seguimos siendo” (Orgullo Obrero (1999))  hacían una fisura en mi manera de entender la realidad con la que estaba muy conforme. Eran una pasada los pogos que se creaban en los conciertos y los garitos donde ponían su música y he de decir que la violencia se mimetizaba con la hermandad ya que siempre había una mano amiga infalible que te rescataba de tocar el suelo.

Una de las dudas existenciales que brotó en mi temprana vocación fue gracias a Non Servium: «¿Cómo es posible atender a dos corrientes políticas tan extremas?, ¿Cómo es posible eso de ser “punk” y “skin”?». Mientras indagaba en la historia del Oi!, en las corrientes obreras de la música inglesa, o incluso en la música jamaicana y el Ska, fui deduciendo que hay un universo de ramificaciones musicales y en este caso, que la política es el motor de una vasta muestra de subgéneros que por sí solos, desprenden una fuerza y una empatía que no tienen otros géneros musicales.

Non Servium. Last Fm

Posteriormente, gracias al “Rodillo del Caos” y gracias a Non Servium se empezó a hacer viral el mensaje ACAB y personalmente vi como mis ideales se asentaban al no sentirme excluida. También descubrí el espíritu de Vallekas y distribuidoras y sellos muy interesantes como Potencial Hardcore, Barrio Obrero o incluso Sabandijas Streetwear.  

Pero pronto me asaltó la desazón y el desconsuelo. Me cansé de tanto macho, de tanta condena por violación y de tanta violencia gratuita.

Llegue a pensar que poner Non Servium en casa agrandaba las posibilidades de tener una bronca con mi compañero. No encajaba bien eso de “Donde vamos la liamos” o el mensaje de temas como “ADV Hooligans” o “Violencia” que junto a la masculinidad de la voz de Carlitos o la fuerza de los coros del Gordo empezaron a asquearme y la contundencia rítmica me taponaba los oídos. Fue importante la repulsa que desarrollé hacia la intro de “En tus carnes” (“N.S.A” La santa familia 2002). Mis vísceras en esa intro me ordenaban quitar a Non servium del reproductor. Hicieron un buen trabajo empático que a mi me suspuso un asqueo muy significativo. Es un gran tema en el que sigo pasando la intro.

Concierto de Non Servium. Last Fm

 En los conciertos, ordas de eskinetos de postal copaban el pogo y se convirtó en una razón para alejarme de los de Móstoles. Los sellos y distribuidoras antifascistas no tenían camisetas de ningún grupo de tías, ni si quiera de Plasmatics. Las tallas eran grandes y el merchan para mi eran minifaldas de cuadros escoceses, de leopardo y algún bolso hortera. Me alejaron de ellos.

No obstante, con la sabiduría que me da el tiempo y la propia música he comprobado que Non Servium  ha tejido cuidadosamente una parte muy intensa de mi personalidad y me ha ayudado a discernir que lo que no me mata, me empuja hacia delante y “que el espíritu es lo único que nos hace fuertes”. Gracias a ellos he aprendido a expresar mis ideas por muy incendiarias que sean porque cuando no la dices te quemas por dentro. He aprendido que la calidad musical no está reñida con el género y mucho menos con el mundo underground y que el estribillo de «Requiem por un sueño» queda perfecto en el repertorio street punk y el hardcore. Que los sentimientos incendiarios son legítimos y que el hecho de tener una sensibilidad más aguda, me permite valorar la esencia de los mensajes de una manera ardiente y más duradera.

Non Servuim se separan idefinidamente y lo han hecho en sus redes sociales a través de este comunicado:

Permitidme el escepticismo pero me quedo contando los días para que vuelvan. Si no lo hacen, habremos perdido un tótem de la música hardcore punk y el street oi de este bendito país; si lo hacen: les estaremos esperando.

«Mi barrio or die» con punteo de «Réquiem for a dream»

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