«La más macabra de las vidas»

«Mira, nosotros estamos locos, lo sabemos. La gente está loca, pero todavía no lo sabe» (Iosu Expósito)

Da igual la canción que elija para titular esta información, pues ya lo dijo Roberto Moso (Zarama) en una ocasión: «Cualquier canción de Eskorbuto sirve para titular una biografía del grupo». Y tenía razón. La columna vertebral de este texto es un pequeño estadio de la información documentada de la banda, entendiendo así la imposibilidad de conocer a fondo lo que ya está muerto… o casi muerto.

Para todas y todos es conocido que este grupo vivió de lleno los «locos años 80», y además de vivirlos, los padecieron. Cuando quisieron formar el grupo, se juntaban para ensayar y de los amplificadores con cables pelados salía un ruido espantoso, pero con una fuerza brutal. No eran capaces de acabar ningún tema, ni si quiera el bajista Jualma sabía tocar ese instrumento del diablo.

Eskorbuto se estaba gestando en la margen izquierda del Nervión de la Euskadi industrial de los 80 y con ello, la personalidad de los chicos. Iosu, líder y guitarrista era una mente inquieta, ¡demasiado cerebro para tan poco cráneo!. De su intelecto salían canciones sin parar con unas letras soberbias y punzantes que connotaban que algo muy bueno o muy peligroso bullía en sus entrañas. Él y Jualma componían las canciones, y el extremeño Pako Galán aportaba la técnica percusiva.

Tras formarse el trío en 1982, las detenciones por la policía fueron habituales. Algunos guripas se mofaban al `trincarles´y afirmaron en alguna ocasión que  «la gente de la calle se pone de nuestro lado al deteneros, porque con esas pintas les dais miedo».

Algo que quedó impregnado en Iosu fue el rechazo que sufrieron cuando les detuvieron en Madrid y les aplicaron la Ley Antiterrorista. Ni las gestoras pro amnistía, ni los ayuntamientos que habían acuñado las letras de sus canciones para slogans de fiestas locales, les ayudaron, ni sacaron la cara por ellos. Iosu nunca olvidó ese rechazo y marcó en gran medida la personalidad del grupo.

Ninguna discográfica quiso promocionarles, lo que no les impidió vomitar temas a cual más asquerosamente bueno. Las letras de Iosu y Jualma no eran simples tonadillas de frustraciones de barrio.  De la rabia, la inteligencia, del aburrimiento y de la desidia salieron discos enteros con una firma personal que solo ellos supieron escribir. Su segundo disco, Anti-todo, lo grabaron en 26 horas y a día de hoy está considerado como una de las obras maestras del punk nacional y para los seguidores de grupo, su mejor trabajo.

«En “Anti Todo” demostramos que no tenemos ningún bando, sólo el nuestro. Creemos que las ideas están caducas y no sirven para nada (…) En «Anti Todo» nos hemos alejado de la política». (Iosu Expósito)

Eskorbuto arremetieron contra todo, contra la derecha y contra la izquierda, contra la corona, contra el ejército y contra la vecina… En un intento de apresarles en una etiqueta precocinada, el “Rock Radikal Vasco”, Iosu y sus colegas -o por lo menos Iosu- se negaron rotundamente a tener ningún tipo de gancho que les uniera. Esto, junto a sus escándalos, sus pasadas, el robo de instrumentos – que le pregunten a Evaristo (LPR)-, sus dedicatorias al público nacional («Maldito país»), sus dedicatorias al público vasco («A la mierda el País Vasco») fueron haciendo en el grupo un aura de desconfianza, miedo y asco que se equilibraba con los seguidores acérrimos y enfermizos que iban emergiendo. Consiguieron que no les llamaran a penas para dar conciertos, en ningún lado.  El mito se había desatado pero algo más profundo les acechaba de cerca.

«El rock radical vasco nace en nosotros, los demás son malos imitadores. Nunca llegarán a tener la radicalidad y bestialidad de un grupo como el nuestro».(Iosu Expósito).

Con las condiciones laborales deplorables, las revueltas violentas por el cierre de grandes industrias vascas, el paro y la disconformidad general llegó la heroína a Euskadi, y a toda España. Eskorbuto tenía conflictos con casi todos los grupos del panorama entonces, tenían conflictos con las discográficas, con las salas de conciertos… La ópera- rock que grabaron -o zarzuela punk como les gustaba llamarla- la vendieron a dos discográficas, que consiguieron aguantar un tiempo prudencial, sin que ninguna lo notara. Pero a ese ritmo, lo único que consiguieron fue la antipatía de la mayoría de personas que les rodeaban.

En los últimos años, Iosu y Jualma enfermaron «de heroína». El grupo se llevaba a matar pero aún seguían intentando mantener en pie ese fantasma decrépito que era ya Eskorbuto. Ya lo dijo Iosu en una ocasión: «Eskorbuto somos 3, cuando falte alguno, ya no será Eskorbuto». Y así fue. Iosu y Jualma murieron en el 92. Los últimos años del guitarrista no fueron más que un océano de amargura sabiendo que para él su máxima fue besar la muerte, pero cuando la tuvo cerca, le acojonó mirarla.

Iosu y Jualma murieron azotados por el SIDA en el pueblo donde nacieron y siempre vivieron. La leyenda de Eskorbuto se escribió en el nicho, porque en vida, lo único que recibieron fueron lapos envenenados.

«Somos la Banda más honrada que ha pisado este planeta en millones de años. Y no somos nada honrados» (Eskorbuto)

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