La nueva sonoridad: Capsula en concierto

Érase una vez una ciudad donde todos los fines de semana tenías que cuadrar horarios para que no se te solaparan los bolos. Podríamos llamarla Weekend Bilbo Fest en vez de Bilbao. Hace unos meses todo eso cambió y a la agenda rockera le cortaron las alas por una emergencia sanitaria. A partir de entonces en esta ciudad «hay poco rock´n´roll».

Aunque algunas bandas resisten a la inclemencia de la actualidad. Capsula programaron el sábado un bolo para presentar su duodécimo disco `Bestiarium´ invadiendo el Palacio Euskalduna de Bilbao con reverbs líquidas, distorsiones oníricas, cameos de blues, especiales de rockabilly, rock´n´roll y actitud. Una banda completita.

Quedamos en los camerinos para hacer una entrevista para Bandera Negra y mietras probaban sonido, sentí el fuzz en el estómago. Puede que fuera el mono. Tras un encuentro lleno de información y medidas de seguridad por la Covid19 llegó la hora del concierto. Fue extraño ver a unas 100 personas sentadas y separadas aunque se hizo bastante cómodo. No tuvimos que restregarnos con el tumulto.

Martin Guevara, Coni Dutchess y Álvaro Olaetxea asaltaron el escenario, se presentaron y el público les quiso. Abrieron con “Sun Shaking” del `Dead or alive´ (Gaztelupeko Hotsak 2014) mientras Guevara se escurría en modo lagarto digamos que durante todo el concierto. El sonido fue bueno aunque a veces huía por el contraste entre el espacio y la densidad del público de la sala.

La temática del disco nos acerca a la bestialidad e introdujeron los temas con la garra y la sonoridad poética que necesitan. Como lo hace la eterna Bersuit Vergarabat. Sonó “Santa Rosa” y se nos hizo rápido el recital porque salieron del escenario pero los aplausos se coordinaron para que regresaran. Lo hicieron acompañados del venezolano Jorge Cayama al sinte y percusión para tocar “Cry With you” recordando a Cocteau y las máquinas del tiempo.

La intro de “Russian Roulette” apela al dilema de `1984´: «Quien controla el presente controla el pasado. Quien controla el pasado controla el futuro!». Entre la reverb, el sonido espacial y los beats exactos, el suelo canalizó las frecuencias sonoras sanadoras. Las personas que se levantaron a aplaudir algún tema jamás se volvieron a sentar. Escuchamos del nuevo disco “Biform” y “Magnets”.

Salieron de nuevo y el «beste bat» se escuchó en Irún. El tramo final lo remataron con la colaboración de Gaizka Isunza, cantando a la libertad y confirmando, como dijo Martín, que el rock se puede tocar en los teatros. Álvaro manejó el ambiente espacial con ráfagas constantes en los platos y las líneas de bajo de Dutches (pero sobretodo la voz) personalizan el sonido de la banda de una manera muy dinámica y exquisita.

El público se entregó al máximo y dieron una gran ovación a lxs técnicxs y el personal encargado de que aquel concierto se hiciera posible. Tanto la audiencia como los profesionales necesitamos compartir amor dentro del sector porque de esta saldremos y conciertos como los de la noche del sábado hacen que lo veamos un poco más cerca.

  • Fotografía: Pepa Ferreiro y David Sc

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here