Mucho trabajo por hacer

“La presencia de la mujer en la música en directo”  fue el título de la charla que organizó ayer jueves 5 de septiembre en Bilborock Musika Blegoa  y el Ayuntamiento de Bilbao y estuvo guiada por el testimonio de cuatro representantes de varias de las esferas de la industria musical: Carmen Zapata, presidenta de la asociación MIM (mujeres en la industria de la música), Cristina Lizárraga, música en Belako, Leyre Aranguren, productora en estudios Aberin y Eva Sarasola, trabajadora de Last Tour.  Arkaitz Villar de Musika Bulegoa ejerció como moderador.

El asunto se hace necesario al comprobar que año tras año, los carteles y los puestos de trabajo en festivales y salas de conciertos se ven castrados en cuanto a mujeres  al frente. ¿Por qué sucede esto? se pregunta Carmen Zapata. Indudablemente según ella,  la cuestión no viene de ahora y puede atender a motivos sociológicos pero los datos actuales arrastran una desigualdad patente.

Entre las ponentes relucía en un principio cierto atisbo de esperanza  en cuanto a la mejora progresiva del número de bandas de mujeres en festivales. «La contratación ha aumentado entre un 13 y un 18% en festivales por lo que parece que algo está cambiando» señaló Zapata y sus compañeras le apoyaron.  Aranguren demostró tal inferioridad añadiendo que «en producción y sonido somos un 5%. No estamos, pero poco a poco vamos entrando». Todas coinciden en lo mismo: todavía queda mucho curro por hacer.

Teniendo en cuenta la proyección de mujeres en el mundo profesional, Zapata reflexionó acerca deque «nos persigue el 30-70%». En las universidades, por poner un ejemplo, son el 70% las que salen formadas frente al 30% de contratadas y del mismo modo, «la administración sufre una inercia masculina» entonces, ¿cómo no va a haber desigualdad?.  “Las niñas no tienen referencias profesionales y eso hay que trabajarlo. Es una dificultad del país”.

Cristina Lizárraga declara abiertamente que “los espacios que más se jactan de inclusivos, son igual de parternalistas que cualquiera”. Lo dijo por el Primavera Sound y el incidente con Rruculla que después de esperar 2h a hacer el soundcheck, el técnico no sabía que tocaba la batería. Miró al rider y dijo: “ah, pero ¿vas a poder tocar las 2 cosas tú sola?”. Este es el percal.

Leyre Aranguren recordó la desconocida historia de la verdadera descubridora de Elvis, Marion Keiser que grabó personalmente al joven talento y después de ser echado a un lado, insistió en su valía. Esos referentes profesionales se han invisibilizado y por tanto, hay menos mujeres profesionales en la industria musical. Lizárraga argumenta con razón que “ahora tienen más fuerza los referentes porque somos más conscientes de ello”.

Premios a mujeres

Una de las grandes controversias sobre el enfoque unidireccional de la mujer en la industria de la música, es el uso y disfrute de la discriminación positiva. Zapata sentenció algo que sirve como imagen conceptual del problema: “Ser mujer no es un género musical”. No sirve de nada crear premios específicos si no abordamos el problema desde la base. La programadora aclara: “Las chicas no se suben a los escenarios porque desde la crítica se les acribilla”, al contrario que a los chicos.

Villar lanzó una pregunta probablemente mal enfocada pero que dio juego: ¿En qué género musical están más presentes las mujeres?.  Lizarraga piensa que aunque los géneros ya no están definidos como antes,  el pop mainstream es el nicho más jugoso para las artistas. La realidad se hizo presente cuando Leyre Aranguren aseguró que en todos los géneros, “la mujer siempre ha estado ahí, la diferencia es cómo se las ha tratado”. Eva Sarasola recuerda el papel de la Diva y opina que ha cambiado bastante, “se están creando multitud de vertientes y eso es bueno”.

La dinámica de la conversación se fue endureciendo y las opiniones empezaron a cruzarse al preguntar sobre la aparente inclusión de mujeres en los carteles de festivales como el ya mencionado Primavera Sound. Para la técnica de sonido, este aparente buenismo “es un parche” ya que al día siguiente, los contratos vuelven a ser para hombres. Lizárraga piensa que “es una lección”. Las cuotas de paridad levantaron discrepancias ya que Zapata confiesa auto imponerselas porque “cuando la meritocracia no funciona, las cuotas tampoco”.  La productora de Last Tour piensa sin embargo que “imponer cuotas es un error. La clave es el equilibrio”.  Habló de su paso por la fundación Keychange y de la pretensión de lograr el equilibrio 50:50 en los carteles de festivales en los próximos años.

Fuera de nuestras fronteras las cosas nos son muy diferentes ya que como incide Aranguren “sea como sea la industria – de tamaño-, las actitudes machistas se repiten”.  “A veces tienes que bajar las revoluciones para entender el contexto” continua la teclista de Belako. La temática la cierra Zapata contando que “en Latinoamérica hay muchas asociaciones feministas y miran hacia España”. Próximamente colaborarán en un programa con mujeres latinas porque según ella puede que parezcan menos, “pero sus protestas son mucho más agresivas”.

Retos

La trama final estuvo marcada por algunas acertadas intervenciones del público como la cuestión de clase en la que no incidieron demasiado. Todo protocolario final (o comienzo) pasa por unos propósitos para el futuro y las profesionales lanzaron unos retos que hasta ahora han caído en papel mojado. Cristina Lizárraga piensa lo que no hay que hacer es “dejarse llevar por la inercia y esforzarse. Molaría que las (y los) que tienen poder en un escenario, digan algo que sirva”. Eva Sarasola lo tiene claro al querer dar “un paso más” y opina que “implementar protocolos a corto plazo sería la clave”. Zapata fija sus miras en la educación y asegura: “mientras no tengamos una buena educación sexual –hacia los chicos- no avanzaremos”.

Aranguren también se dirige a los hombres y sentencia: “Involúcrate”.   

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