Recuerda quién eres

Hoy 7 de julio es mi segundo cumpleaños… Este año me lo recuerdo a mi misma porque hacía tiempo que no me acordaba de tal fecha y está dentro de mi.

En el año 2001, hace 19 años, tenía 14 añitos y una nueva y forzada residencia en Trujillo, un pueblo de Cáceres. Nunca he tenido problemas para socializarme y hacer amigxs por lo que nada más llegar, ya era la reina de las calles y las partys de la zona.

Es curioso lo que siente mi ser cuando eres consciente de que hay dos meses en tu vida de los que no recuerdas nada. NADA.

Un sábado por lo visto, decidimos unas amigas y yo ir a la piscina de un pueblo de al lado con un pavo que eso si que puedo asegurar, no conocía (como a cualquiera del pueblo en realidad). La cosa fue seria. No sé que pasó en los mandos del coche pero por lo que me han contado, de un volantazo nos comimos una pared de piedra que había en la carretera. El coche quedó siniestro, mis compañeras muy tocadas (una salió despedida por la luna delantera clavándose las gafas en la cara y la otra se reventó el tobillo y un par de vertebras, quizás tres), al conductor (no recuerdo ni su nombre… Juanillo) le salió el airbag y se hizo un heridita en la frente. Yo me quedé en mi sitio, sin un rasguño pero según el enfermero que me recogió del suelo, estaba muerta.

Un coágulo en la parte izquierda de mi cerebro me indujo al coma (grado 7 creo recordar) y me provocó tres paradas cardiorespiratorias, de las cuales, según las profesionales que me trasladaron desde Trujillo a Badajoz en helicóptero, a la tercera ni me reanimaron. Pensaron que no salía de esa. Pero esos no eran mis planes.

Conseguí salir del shock. Estuve ocho días en la UCI con la posterior subida a planta. Cuando me fueron a operar, con el quirófano preparado, salí del coma. Esa operación para reabsorberme el coágulo tenía tres salidas inquebrantables según lxs médicxs: quedarme ciega, tetrapléjica o cerebralmente afectada. El pulmón se me encharcó de sangre y un drenaje marca hoy mi cicatriz favorita.  

Cerrad los ojos e imaginad el espacio blanco, infinito y etéreo. Eso es lo que recuerdo de toda aquella locura hoy.

Mi hermano me dijo que nada más salir de mi placentero sueño, empezé a cantar una de mis canciones favoritas (“I will allways love you” de Whitney Houston o Dolly Parton, la que queráis) en un inglés perfecto y acto seguido, pregunté por mi perro.

El accidente salió en los periódicos, muchas fueron las personas que se preocuparon en ese instante, muchas fueron las amigas y amigos que me fueron a recibir a la puerta de mi casa de Hoyos; en Cáceres mucha gente se movilizó para ir a verme y hasta un chico que me gustaba me dijeron que me cantaba eso de: “Dulce niña abre los ojos sin temor”…

He contado esta historia tres millones ochocientas treinta y cuatro veces y todavía sigo pensando si es verdad. Es lo que me han contado. Ahora lo pongo por escrito. Desde la distancia, me parece una pequeña gotita en el devenir de mi vida, pero sin duda y mirándolo con la perspectiva de 33 años, marcó un antes y un después en cómo afrontar mi existencia. Hoy estás pero mañana lo mismo no.

Hoy es mi segundo cumpleaños, !felicidades para mi¡. La vida es solo un trámite por eso vívela AHORA.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here